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Argentina no brilló, pero dejó en claro que detrás de Messi hay un equipo

ARGENTINA GANA HASTA CUANDO LES DA PROTAGONISMO A LOS ACTORES SECUNDARIOS.

Detrás del capitán hay un equipo. Sí, la Selección es un equipo. Hasta hoy, pronunciar el nombre de Lionel Messi equivalía a decir Argentina. Todas las miradas estaban dirigidas a La Pulga, la principal carta de triunfo. Pero esta vez contra Jordania aparecieron los que trabajaban para este hombre de 39 años que se empecina en batir cuanto récord se cruce en su camino. Y con el triunfo por 3-1 quedó demostrado que el campeón del mundo no se encomienda a Messi, sino que lo acompaña para nutrir el sueño de gloria.

Con Messi sentado en el banco de suplentes, llegó el tiempo para que Giovani Lo Celso se diera el gusto de, por fin, debutar en una Copa del Mundo y, por si fuera poco, de hacer un golazo de tiro libre. Y también para que Lautaro Martínez, el que hasta ahora parecía condenado solo a pelear con los defensores rivales, demostrara que no tenía la pólvora mojada. El partido ofreció, además, la oportunidad para que los que están acostumbrados a cumplir un rol secundario fueran protagonistas del destino de la Selección.

Giuliano Simeone corrió sin pausa por la punta derecha y se desdobló en la marca y en el ataque con total naturalidad. Exequiel Palacios y Leandro Paredes hacían que la pelota circulara con fluidez. Lo Celso, el mismo al que Jorge Sampaoli postergó absurdamente en 2018 y el que se perdió el Mundial siguiente por una lesión, se asociaba a ellos. Y Nicolás Paz exhibía el desparpajo que anticipa que puede ser la cara del futuro cuando el paso del tiempo obligue a los campeones de Qatar 2022 a ceder su lugar a las nuevas generaciones. Si, Nico es la cara del futuro.

LAUTARO MARTÍNEZ POR FIN SE ENCONTRÓ CON EL GOL Y GIOVANI LO CELSO DEBUTÓ CON TODO.

Los jordanos no resultaron un rival de cuidado y la Selección dispuso en el primer tiempo de todas las ventajas para quedarse con la victoria. Ese contexto tan favorable por la diferencia de jerarquía entre uno y otro equipo les otorgó a los albicelestes libertad para jugar. Y Argentina cuenta con muchos futbolistas que saben jugar. Por eso controló la pelota a su antojo y encontró rápidamente el camino más directo hacia el arco defendido por Yazeed Abu Laila. Tanto es así que cuando se cumplía el sexto minuto le anularon un gol a Lo Celso por una evidente posición adelantada.

Un rato después, una infracción contra el propio Lo Celso a un pasito del área grande emergió como el momento que el mediocampista del Betis esperaba desde hacía tanto tiempo. Se paró delante de la pelota y la acarició con la distinción que caracteriza a todos sus movimientos. Casi como si se tratara de una coreografía perfectamente diseñada, Simeone y Nico Paz se abrieron para que el balón viajara al fondo del arco jordano.

La pelota iba del pie de un argentino al de otro. No se percibía un dominio abrumador, sino un duelo de un trámite cómodo que les brindaba a los albicelestes una ocasión ideal para erradicar la idea de que todo pasaba por Messi. Jordania no oponía demasiada resistencia y apenas se limitaba a pararse en las cercanías de su arco, tal vez más por incapacidad que por la convicción de evitar una derrota abultada. Los asiáticos casi no pasaban la mitad de la cancha.

Lautaro Martínez estrelló un remate en el travesaño y cuando Marcos Senesi -otro debutante- fue a buscar el rebote recibió un golpe de Nizar Al Rashdan que derivó en el penal que sancionó el árbitro rumano Istvan Kovacs con la asistencia del VAR. El Toro pareció no sentir la presión de ponerle fin a la racha sin goles en los Mundiales -recién marcó en su noveno partido- y festejó con un remate a la punta derecha.

EXEQUIEL PALACIOS FUE IMPORTANTE DURANTE EL PRIMER TIEMPO PARA DARLE BUEN DESTINO A LA PELOTA.

El 2-0 premiaba la superioridad de las huestes de Lionel Scaloni. No era un dominio abrumador. Tampoco una actuación para aplaudir de pie. Las exageraciones no tienen sentido. Argentina es más que Jordania y no debía dejar dudas al respecto. Aunque ya tuviera el liderazgo del grupo J en su poder, no podía darse el lujo de dejar pasar estos 90 minutos como si fueran un mero compromiso de agenda. En un Mundial en el que los albicelestes son uno de los principales candidatos al título no se concibe que se permitan una pausa más allá de que, en teoría, en el cierre de la fase de grupos no hubiese nada en juego.

Emiliano Martínez no había tocado la pelota. Los asiáticos no se le habían acercado hasta que Musa Al-Taamari -entró en el segundo tiempo- se arrojó con las piernas hacia adelante para conectar un centro desde la derecha y hacer caer el invicto de Dibu en el certamen. El gol jordano tenía la apariencia de un llamado de atención. No estaba permitido dormirse en los laureles. Bueno… Argentina no suele cometer esos deslices y, fiel a sus hábitos, reaccionó como se espera de un equipo que es hacedor de su propio destino. Volvió al ataque.

Cuando faltaba media hora, entró Messi. La Pulga malacostumbró al mundo del fútbol: en lo que va del torneo prácticamente hizo goles cada vez que tocó la pelota. Y con un tiro libre que dejó sin reacción al arquero Yazeed Abu Laila le agregó un capítulo más a esa historia de hazañas que redujo a la nada la capacidad de asombro. Seis goles en tres partidos… ¿Quién podía imaginar que a los 39 años iba a tener este Mundial? ¿Quién se atrevía a suponer que su hambre de gloria se había saciado con el título en Qatar?

LIONEL MESSI ENTRÓ CON TIEMPO PARA MARCAR SU SEXTO TANTO EN EL MUNDIAL.

La victoria no alcanzó la dimensión de las anteriores presentaciones. No hubo lujos ni fuegos artificiales. En cambio, estos 90 minutos le abrieron el crédito a varios jugadores que esperaban su turno en el banco de suplentes. Volvió Nicolás Tagliafico de su lesión, se presentaron en sociedad Lo Celso, Senesi, Simeone, Paz, Valentín Barco y El Flaco José Manuel López y hasta hizo un gol Lautaro Martínez.

Es probable que haya resultado poco convincente el ensayo de juntar a Lautaro con Julián Álvarez –La Araña pasó inadvertida-, pero lo más importante es que Scaloni debe haber sacado valiosas conclusiones. Esa es una mirada hacia el adentro de la Selección. Para el afuera, quedó claro que no todo depende de Messi y que detrás del capitán hay un equipo.

LA SÍNTESIS

Jordania 1 – Argentina 3

Jordania: Yazeed Abu Laila; Abdallah Nasib, Yazan Al-Arab, Husam Abudahab; Ehsan Haddad, Nizar Al Rashdan, Noor Al-Rawabdeh, Mohannad Mahmoud abo Taha; Ali Alowan, Odeh Fakhouri; Ali Al-Azaizeh. DT: Jamal Sellami.

Argentina: Emiliano Martínez; Giuliano Simeone, Nicolás Otamendi, Marcos Senesi, Nicolás Tagliafico; Nicolás Paz, Leandro Paredes, Exequiel Palacios, Giovani Lo Celso; Lautaro Martínez, Julián Álvarez. DT: Lionel Scaloni.

Incidencias

Primer tiempo: 18m gol de Lo Celso (A); 30m gol de Lautaro Martínez (A), de penal.

Segundo tiempo: Mahmoud Al Mardi por Fakhouri (J); Musa Al-Taamari por Al-Azaizeh (J); 10m gol de Al-Taamari (J); 15m Lionel Messi por L. Martínez (A); 15m Thiago Almada por Lo Celso (A); 16m Alexis Mac Allister por Paz (A); 26m Valentín Barco por Simeone (A); 31m Amer Jamous por Rashdan (J); 35m gol de Messi (A); 37m José Manuel López por J. Álvarez (A); 45m Mohamed Abu Zraiq Sharara por Alowan (J); 45m Saleem Obaid por Abudahab (J).

Cancha: Dallas Stadium (Dallas, Estados Unidos). Árbitro: Istvan Kovacs, de Rumania.

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