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Un campeón decidido en un escritorio era lo único que le faltaba al fútbol argentino para tocar fondo

LA AFA INVENTÓ UN TÍTULO PARA ROSARIO CENTRAL.

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) le hizo otro gol en contra al deporte más popular del país. Si algo le faltaba al cada vez más desprestigiado torneo local era que un campeonato se definiera en un escritorio. Ya está. No es necesario decir que la dirigencia encabezada por Claudio Chiqui Tapia tocó fondo y, al mismo tiempo, arruinó la ya casi nula credibilidad de una competición que hace rato dejó de ser seria.

Rosario Central acaba de ser ungido como campeón de Liga por haber terminado en la cima de la tabla anual de este año. El presidente del club, Gonzalo Belloso, la vicepresidente primera Carolina Cistinziano, el técnico Ariel Holan y los futbolistas Jorge Broun y Ángel Di María hicieron un viaje relámpago a Buenos Aires para recibir el trofeo de manos de Chiqui Tapia. Lo llamativo del caso es que todavía no se había conocido la decisión del Comité Ejecutivo de la AFA cuando la delegación canalla ya tenía la certeza de que iba a volver a su provincia con un título debajo del brazo.

Esta vez no fue una decisión tomada entre gallos y medianoche. No, los dirigentes ni siquiera debieron ocultarse en la oscuridad para darle forma a este atropello. Tapia reunió a sus secuaces a plena luz del día para darle el gusto a Fideo Di María de festejar su primer campeonato con la camiseta de Central. Por si no quedó claro: Tapia reunió a sus secuaces. Sí, secuaces. Nadie se atreve a cuestionar los caprichos del presidente de la AFA porque sabe que la venganza puede ser terrible.

LA DELEGIACIÓN DE CENTRAL VIAJÓ A BUENOS AIRES PARA RECIBIR EL TROFEO ANTES DE QUE SE HICIERA OFICIAL SU CREACIÓN.

Todos levantan la mano o le secan la nuca a Chiqui, como lo demostró la absurda foto de Luciano Nakis, presidente de Deportivo Armenio, en la Copa América del año pasado. Dicen que una imagen vale más que mil palabras y esa toma que dio vuelta al mundo asomó como la más patética demostración del servilismo de la dirigencia futbolística nacional. El secado de nuca se convirtió en un oportuno eufemismo para evitar caer en la grosera expresión que hasta ese momento solía utilizarse para describir la sumisión ante aquellos que detentan el poder.

Hace un tiempo, Andrés Fassi, al frente de Talleres de Córdoba, osó criticar a Tapia. A partir de entonces, La T se vio perjudicada por los arbitrajes y los malos resultados la pusieron en serio peligro de perder la categoría. Eso quedó atrás cuando el propio titular albiazul tuvo que tragarse su orgullo y pedirle disculpas públicas a Chiqui. ¿Cómo terminó la historia? La situación del equipo mejoró en un abrir y cerrar de ojos y el descenso dejó de ser una preocupación. Así de descarado es el manejo de la AFA.

UN SÍMBOLO DEL FÚTBOL ARGENTINO DE ESTOS TIEMPOS: LUCIANO NAKIS LE SECA LA NUCA AL PRESIDENTE DE LA AFA.

La sorpresiva y polémica entronización de Central como mejor equipo del año presenta una anomalía que en cualquier otro país sería un escándalo: se decidió cuando a la temporada le quedan pocos partidos para llegar a su fin. Para que se entienda mejor: se alteró el sistema de competición con el certamen a punto de terminar. Se pisoteó nuevamente el reglamento de la Liga Profesional de Fútbol (LPF) con la misma naturalidad con la que alguna vez se convocó a una asamblea extraordinaria para suprimir los descensos con el campeonato en marcha. Se trata de un modus operandi que se repite una y otra vez.

CHIQUI TAPIA SE ACOSTUMBRÓ A HACER Y DESHACER A SU ANTOJO, CON TOTAL IMPUNIDAD.

Tapia hace y deshace a su antojo. Sin escrúpulos y con la soberbia de quien se sabe intocable. Y no lo es por sus méritos, sino porque con el simple recurso de otorgar premios o imponer castigos tiene a todos los clubes alineados y callados. Nadie alza la voz. Nadie se atreve a tamaño acto de arrojo. Las consecuencias para aquellos a los que se les ocurra oponerse a los dictados del presidente son insospechadas. Bueno… no tanto. Los resultados empezarán a ser malos, se hará imposible pelear por un título o aspirar a clasificarse para una copa internacional y hasta se podría estar en peligro de descender.

Para encarrilar a los potenciales rebeldes la AFA cuenta con la desinteresada colaboración de los árbitros. Los jueces asumieron el papel de ejecutores de la política institucional de la entidad madre del fútbol con trabajos muy dudosos, cuando no abiertamente tendenciosos. Ya sea dentro de la cancha a través de los hombres y mujeres de negro como desde afuera con el sospechado VAR, los presuntos encargados de impartir justicia transformaron al torneo argentino en el más injusto que pueda concebirse.

Cualquiera que haya visto al equipo del que es hincha ser víctima de las ayudas arbitrales a Barracas Central -el club de Chiqui– puede dar fe de ello. Lo mismo sería capaz de decir todo aquel que haya sufrido a manos de Deportivo Riestra, una de las instituciones más cercanas a la conducción de la AFA. Consciente de esta situación, Tapia salió en defensa de los árbitros con una frase que hasta se antoja una burla. “Tan malo el arbitraje argentino no es”, aseguró en las últimas horas. Por si hace falta una traducción simultánea: no es bueno, sino que no es “tan malo”.

FEDERICO BELIGOY, RESPONSABLE DEL ARBITRAJE, ES UN ALIADO INCONDICIONAL DE TAPIA.

No viene al caso, pero tampoco está de más recordar que Tapia se declara férreo defensor de las sociedades civiles en el fútbol argentino, pero mira a otro lado en el caso de Riestra, el ejemplo más evidente de SAD (Sociedad Anónima Deportiva) que recorre las canchas de estas latitudes. Y mejor no preguntarse cómo hizo Barracas para hacer un estadio a nuevo con una masa societaria muy reducida y con ingresos mucho menores que las instituciones con mayor convocatoria y trayectoria en el profesionalismo. Si, claro, se habla de la cesión de unos terrenos que permitieron solventar la obra. Aunque resulte odioso decirlo, los Reyes Magos son los padres…

Barracas y Riestra son los mejores amigos del poder. Del mismo modo, aunque en menor medida, lo son quienes le juran lealtad eterna al presidente. Se podría citar el ejemplo de Deportivo Madryn en la Primera Nacional, un club que de un día para el otro escaló posiciones y está a un paso de ascender a la elite del fútbol argentino. Si hubiese que hacer un ranking de instituciones más cercanas a la AFA -o a Tapia, que es lo mismo-, habría que repasar los elogios fingidos de la mayoría de los dirigentes y contrastarlos con sus resultados deportivos. Algunos solo ponderan a Chiqui para evitar males mayores.

A esta altura no queda más remedio que dejar en claro que al fútbol argentino le costó muy caro el campeonato del mundo obtenido por la Selección en Qatar 2022. El acierto de Tapia con la elección de Lionel Scaloni como técnico albiceleste abrió paso a la era más exitosa del equipo nacional en los últimos tiempos. Los dos títulos en la Copa América y el de la Finalissima agigantaron aún más la figura de Chiqui.

El excelente trabajo del DT, los goles de Lionel Messi, las atajadas salvadoras de Emiliano Martínez y las grandes actuaciones del resto del equipo son tomadas por la AFA como una consecuencia directa del ojo clínico del presidente. La sucesión de éxitos del Seleccionado les permiten a Tapia y a sus aduladores justificar cualquier decisión, por más controvertida y reñida con la deportividad que sea. Solo así se entiende que se jacten de que en la Argentina se juegue La Liga de los campeones del mundo, una definición perfecta en términos de marketing, pero que oculta bajo la alfombra la basura que se ve en las canchas.

EL TÍTULO DEL MUNDO OBTENIDO EN QATAR FUE EL GRAN ESPALDARAZO DE LA GESTIÓN DE TAPIA EN LA AFA.

Solo en la Argentina existe un torneo de 30 equipos. Solo en la Argentina fue imposible reordenar el sistema de competición después de la pandemia y se alternan ligas y copas con tanta desprolijidad que se torna imposible discernir qué clase de título gana un equipo. Por las dudas: no es lo mismo alzarse con una liga que con una copa. Más allá de ese purismo estadístico, el organigrama es tan caótico que se inventan torneos y trofeos con una impunidad absoluta.

Para acallar los tibios cuestionamientos que se hicieron oír cuando se optó por disputar dos copas en un año y no jugar un certamen de liga como en cualquier país normal, la AFA se burló de la situación con el artilugio de denominar Torneo Apertura a la copa del primer semestre del 2025 y Torneo Clausura a la del segundo. La elección de los nombres no fue casual, ya que se apeló al antiguo nombre de los certámenes tradicionales de las décadas del 90 y 2000 cuando solo había 20 equipos. Cuando el fútbol era algo más serio.

Lo cierto es que Central puede darse el gusto de festejar el título de campeón de Liga a pesar de no haber ganado ninguna liga. Eso, por supuesto, no le resta valor a la notable campaña que protagonizó este año y que lo tiene en carrera para llevarse el Clausura 2025. Sin embargo, cabría preguntarse si no estarían condiciones de exigir reconocimientos similares River, Racing y Vélez, que en los últimos tiempos también finalizaron al tope de la tabla anual. Total, qué le hace una raya más al tigre…

NO TODOS LOS HINCHAS SE DEJAN ENGAÑAR POR EL BRILLO DE LA HAZAÑA EN EL MUNDIAL 2022.

Sea como fuere, el fútbol argentino tiene cada vez más campeones. Ya festejaron los canallas, Platense (vencedor del Apertura) e Independiente Rivadavia de Mendoza (reciente dueño de la Copa Argentina) y falta dilucidar a los ganadores del Clausura, la Supercopa Argentina, el Trofeo de Campeones y la Supercopa Internacional. Y por si no resultara suficiente, se habla de un triangular que todavía no ha sido bautizado entre Central, los calamares y el equipo que se lleve el actual Clausura.

Sí, el fútbol argentino tiene cada vez más campeones y, al mismo tiempo, se percibe cada vez menos serio. Y tiene tan poca seriedad que lo único que le faltaba para terminar de tocar fondo era decidir un campeón en el escritorio.