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La Selección tiene aura y encima el GOAT es argentino

FESTEJA LIONEL MESSI Y ARGENTINA YA SUEÑA EN GRANDE.

Tiene aura”, dicen los pibes de hoy. Con esas dos palabras resumen lo que en otros tiempos las generaciones pasadas habrían explicado como  magnetismo o presencia. Más allá de las definiciones actuales y las pasadas, hoy, en términos futbolísticos, unos y otros coincidirían en que la Selección argentina tiene aura. Y vaya si la tiene: jugó como un campeón del mundo tiene que jugar y con un Lionel Messi implacable inició con un 3-0 sobre Argelia la cruzada para defender el título que conquistó hace tres años y medio en Qatar.

Solo por esa imagen que proyecta el equipo dirigido por Lionel Scaloni es posible que la ilusión de los hinchas se haya renovado con tanta intensidad. Poco importa que muchos de los integrantes del conjunto albiceleste no estén en el mismo nivel de 2022, que varios de ellos libren una batalla desigual contra el paso del tiempo o las lesiones y que Argentina solo haya medido fuerzas con rivales de dudosa categoría en los últimos tiempos. Ese plantel es campeón del mundo y todo lo demás pasa a un segundo plano. A un tercero, también.

Para esos jóvenes que hablan de “aura”, Messi es intocable, aunque la versión actual de La Pulga se antoje distinta a la de 2022. “Messi es Messi. Es el GOAT”, dicen para abortar cualquier discusión. Y el rosarino no hizo más que confirmar esa idea con tres goles. El primero, fantástico, para abrir la cuenta contra una Argelia que cerraba criteriosamente los caminos hacia el arco defendido por Luca Zinedine, el hijo del venerable Zizou que en realidad esta vez no alcanzó a proteger su valla porque su reacción ante el remate del capitán albiceleste se antojó débil. Luego, con la imitación de un 9 rebotero y al final con un zurdazo letal.

CON UN ZURDAZO INAPELABLE, MESSI PUSO EN VENTAJA A ARGENTINA CONTRA ARGELIA.

GOAT es un neologismo futbolero que se impuso en el habla cotidiana. Greatest Of All Times (el más grande de todos los tiempos) parece la síntesis ideal para cerrar el debate sobre quién es el mejor del deporte que en estas latitudes es pasión de multitudes. Su presente en una liga de segundo o tercer orden como la Major League Soccer (MLS) con la camiseta del Inter Miami no se vislumbra como un intento de alejarse de la alta competencia, sino como un gusto que puede darse porque “un campeón del mundo hace lo que quiere”.

Y claro que La Pulga hace lo que quiere. Se mueve a su antojo en la cancha. Siempre como faro para iluminar el camino, sobre todo cuando se asocia con Rodrigo de Paul -el 7 le lanzó un pase fantástico entre líneas en el primer gol-, Thiago Almada -de excelente labor- y la dupla Alexis Mac Allister – Enzo Fernández, que se repartió con criterio e inteligencia el mediocampo para raspar cuando había que hacerlo y, especialmente, para jugar cuando la Selección exhibía paciencia y criterio para fabricar los espacios que necesitaba para progresar en la ofensiva.

Sí, el título en el Mundial de Qatar depositó a ese grupo de futbolistas en un altar sagrado que los exime de los cuestionamientos que cualquier otro jugador recibiría por pecados mucho más leves. Scaloni también goza de la misma coraza protectora. Sus decisiones adquirieron la condición de inapelables. Poco importa que, en silencio y casi a escondidas, muchos hinchas objeten la presencia de tal o cual jugador. El técnico campeón del mundo sabe lo que hace. Sabe tanto que después de varios días de incertidumbre armó una combinación de nombres y apellidos para el debut contra Argelia que no entraba en la imaginación de nadie.

LIONEL SCALONI SE LAS INGENIA PARA MANTENER A LA SELECCIÒN CON EL HAMBRE DE GLORIA INTACTO.

Si Gonzalo Montiel había llegado con problemas físicos a quién se le iba a ocurrir ponerlo desde el arranque. Se le ocurrió al DT. Al gran DT. No estaba diez puntos Nicolás Tagliafico. Tal vez ni siquiera cinco puntos, pero no importa: aparece Facundo Medina, uno que entró en la lista sin que el público futbolero siquiera le conozca la cara. Y aunque Lisandro Martínez haya jugado poco y nada en el último tiempo, es una alternativa de primer nivel para tomar el lugar de Nicolás Otamendi y lo demuestra con una complementación perfecta con el impasable Cristian Romero. ¡Qué tranquilidad da tener al Cuti en el fondo!

“Respeten los rangos”, sugieren los mismos pibes que hablan de “aura”, de “GOAT”, repiten que “un campeón del mundo hace lo que quiere” y todas las expresiones que se hicieron moneda corriente desde ese inolvidable 18 de diciembre de 2022 en Qatar. Y Argelia tuvo que respetar los rangos, pese a que por momentos intentó provocar zozobras en la retaguardia argentina con la movilidad de Amine Gouiri e Ibrahim Maza y la inteligencia de Fares Chaibi para encontrar los espacios libres. Se cerraban bien los africanos, pero empezaron a dejar huecos cuando los albicelestes hallaron la paciencia para contrarrestar el dispositivo ideado por el DT Vladimir Petkovic.

Desde temprano se instaló la sensación de que iba a ser un partido con emociones. Le anularon un gol a Messi y otro a Chaibi. A los dos números 10 les sobró calidad en la definición, pero el VAR les ahogó el grito. Igual, la noche en ese Kansas City Stadium teñido de celeste y blanco presagiaba festejos. Y fueron argentinos, primero por el gol de La Pulga en el período inicial que venció las manos de Zidane tras el pase exacto de De Paul. Ya en el complemento, el rosarino capturó el rebote que dejó el arquero después de un remate de Mac Allister para establecer el 2-0.

FESTEJAN RODRIGO DE PAUL Y MESSI. EL MEDIOCAMPISTA VOLVIÓ A SER EL MOTOR DEL SELECCIONADO.

El 3-0 también tuvo la firma de Messi, del GOAT. ¿Sorprende? Tal vez sí porque hace un tiempo se ponía en duda si tenía resto para llegar a esta Copa del Mundo con casi 39 años, pero este fenómeno se burla de la sucesión de almanaques y juega como nadie. Cerró su espectacular faena con un zurdazo inatajable para ese Zidane que no llegó a ninguna pelota y que no mantiene en alto el legado familiar de su papá Zinedine, el crack que lideró el mejor momento de Francia a finales del siglo pasado y a comienzos de este.

Será por cuestión de aura, por tener al GOAT en sus filas o porque “un campeón del mundo hace lo que quiere”, pero Argentina jugaba como se esperaba que lo hiciera un equipo que se puede golpear el pecho para jactarse de ser el mejor del planeta, incluso a pesar de que en el pasado reciente no haya rendido exámenes demasiado exigentes en los amistosos contra rivales de dudosa calidad o que sus integrantes generen algunas dudas por su pasado reciente. Algo muy especial ocurre con estos jugadores. Por los puntos son otros.

No hay dudas de que su actuación en el puntapié inicial del Mundial 2026 no fue para aplaudir de pie. Hay que evitar las exageraciones. Sin embargo, sería un pecado no ponderar que Argentina mostró sabiduría para entender cuándo convenía aquietar el ritmo y en qué momento había que salir a toda velocidad hacia adelante (Alexis y Enzo resultaron importantes para manejar esas cuestiones). O dejar sentado que no pasó sofocones, más allá de alguna búsqueda aislada de Chaibi y de Houssem Aouar.

FACUNDO MEDINA DEBUTÓ EN LOS MUNDIALES CON UNA SÓLIDA TAREA.

Ya no está Ángel Di María. Llegó el tiempo de Almada y el ex Vélez se integró perfectamente a los planes de Scaloni. Se ofrece como alternativa para crear, busca los sectores en los que puede ser más desequilibrante y hasta se sacrifica para ayudar en la marca. Salió para que entrara Nicolás González y nada cambió porque su compañero en el Atlético Madrid cumplió muy bien su trabajo. Se paró en la banda izquierda y dispuso de tiempo y aire para correr hacia adelante y hacia atrás. Hacer la banda, le dicen a eso. Y Nico la hizo tan bien que hasta intervino en el tercer gol.

También se impone la obligación de decir que De Paul, el mismo que se recluyó en una liga menor como la MLS estadounidense, fue, especialmente durante el primer tiempo, el motor del equipo. Como antes. Como siempre. Y sería un error de juicio enorme no admitir que cuando Argelia asumió el protagonismo en los minutos finales, la Selección apretó los dientes y defendió la ventaja. En el fútbol es preciso entender las demandas de un partido. Se juega, cuando es posible; si el panorama se complica no queda otra que ponerse espalda con espalda y dejar la piel para cuidar el arco de Emiliano Martínez. De paso: qué sensación de tranquilidad a tener al Dibu. ¡Qué arquero!

El 3-0 no debe percibirse como una función de gala, sino como el primer paso de un equipo que está en construcción. En realidad, un equipo que se reconstruye. Está claro que ese proceso resulta más sencillo cuando Messi juega como jugó contra Argelia. Ya alcanzó al alemán Miroslav Klose como máximo goleador de los Mundiales con 16 tantos y alimenta el sueño de que la cuarta estrella se estampe en la camiseta celeste y blanca. Porque si La Pulga disfruta y hace disfrutar con su fútbol, todo es posible. El capitán está cómodo porque integra una Selección que tiene aura y que, por si fuera poco, cuenta con una ventaja que los rivales no disponen: el GOAT es argentino.

MESSI ALCANZÓ A MIROSLAV KLOSE EN LA CIMA DE LA TABLA DE GOLEADORES DE LOS MUNDIALES.

LA SÍNTESIS

Argentina 3 – Argelia 0

Argentina: Emiliano Martínez; Gonzalo Montiel, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Facundo Medina; Rodrigo de Paul, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández, Thiago Almada; Lionel Messi, Lautaro Martínez. DT: Lionel Scaloni.

Argelia: Luca Zidane; Rafik Belghali, Aissa Mandi, Ramy Bensebaini, Rayan Ait Nouri; Hicham Boudaoui, Nabil Bentaleb, Ibrahim Maza; Anis Hadj Moussa, Amine Gouiri, Fares Chaibi. DT: Vladimir Petkovic.

Incidencias

Primer tiempo: 17m gol de Messi (Argentina). Segundo tiempo: Nahuel Molina por Montiel (Argentina); 10m Nicolás González por Almada (Argentina); 10m Julián Álvarez por L. Martínez (Argentina); 15m gol de Messi (Argentina); 19m Mohamed Amoura por Gouiri (Argelia); 19m Houssem Aouar por Boudaoui (Argelia); 19m Riyad Mahrez por Moussa (Argelia); 30m gol de Messi (Argentina); 35m Nicolás Otamendi por Romero (Argentina); 35m Nicolás Paz por Messi (Argentina); 37m Adil Boulbina por Bentaleb (Argelia); 37m Ramiz Zerrouki por Maza (Argelia).

Estadio: Kansas City (Estados Unidos). Árbitro: Szymon Marciniak, de Polonia.

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