El fútbol argentino está de regreso. Bueno, anunció que el 30 de octubre se dará el puntapié inicial de la Copa Liga Profesional 2020, el torneo que pondrá a rodar la pelota en tiempos de pandemia. Pero, como sucede siempre en estas latitudes, casi al mismo tiempo en el que se sorteaba el flamante certamen, los clubes decidieron romper el contrato de televisación con el argumento de los “graves incumplimientos” de la empresa Disney al no haber comunicado en tiempo y forma la fusión entre ESPN y Fox Sports. Claro que en el extraño contexto que envuelve a este deporte en el país, Boca y River dejaron en claro que no están de acuerdo con la determinación de las entidades enroladas en la AFA y en la Liga Profesional.

La Copa Liga Profesional es un torneo con un nuevo e intrincado formato en el que los 24 equipos de Primera División se dividirán en seis zonas y pugnarán por un título que no será equivalente a uno de un certamen regular como el que logró, por ejemplo, Boca hace unos meses, sino que será del nivel de la Copa Argentina. El campeón se llevará una plaza para la Copa Libertadores del año próximo y también estará en juego un cupo para la Sudamericana de 2022.
El sorteo se llevó a cabo hoy en medio de polémicas porque al dividir a los 24 protagonistas en seis copones para distribuirlos en cada zona se ubicó a Vélez en el grupo en el que estaban los equipos tradicionalmente considerados grandes (River, Boca, Racing, Independiente y San Lorenzo) y no a Huracán, cuyos dirigentes gritaron su frustración a los cuatro vientos y sacaron a relucir sus consagraciones en los tiempos del amateurismo y en las copas nacionales de la década del ´40. El destino, caprichoso, quiso que el Fortín y el Globo integren la Zona 6…
La Copa Liga Profesional viene a ocupar el lugar de la inconclusa Copa Superliga que desapareció cuando se produjo la defenestración de la anterior estructura que regía la actividad futbolística en la Argentina. A grandes rasgos, los equipos se medirán en los seis grupos todos contra todos a dos ruedas. Los dos primeros de cada zona pasarán a la fase Campeón de Copa 2020 y el tercero y el cuarto a la Complementación de Copa 2020.

En la primera de esas instancias, los 12 equipos se dividirán en dos grupos de seis que se enfrentarán a una sola rueda. Los dos primeros definirán al campeón, que obtendrá una plaza en la Copa Libertadores, con partido final en cancha neutral. En la etapa Complementación se procederá del mismo modo y el ganador jugará contra el perdedor de la fase Campeón de Copa 2020 para determinar al equipo clasificado a la Copa Sudamericana.
La actividad comenzará el 30 de octubre y finalizará el 17 de enero. Y tal como se decidió cuando estalló la pandemia, en esta competición no habrá descensos ni se tendrán en cuenta los puntos obtenidos para el cálculo de los futuros promedios.
PROBLEMAS DE PANTALLAS Y DE PESOS
Unas horas antes de que la Asociación del Fútbol Argentino y la Liga Profesional de Fútbol (LPF), con la presencia estelar de sus respectivos titulares, Claudio Chiqui Tapia y Marcelo Tinelli, junto con representantes de los 24 participantes sortearan las zonas, se produjo un inesperado cimbronazo en el fútbol nacional. Los clubes, con el visto bueno de la AFA y la LPF proclamaron la rescisión unilateral del contrato de televisación a través de Fox.

En una reunión en la que no participaron los representantes de los 24 clubes, se dispuso romper el contrato alegando que Disney, la empresa dueña de ESPN que a través de una fusión ahora también es propietaria de Fox, había burlado una cláusula fundamental. Oficialmente se indicó que FSLA Holdings LLC (Fox Sports) no cumplió el requisito de informar que pasaba a ser parte de Disney, lo que para ellos constituye una violación a los términos del convenio y además acerca el riesgo de una práctica monopólica. Esta última situación hizo que la fusión todavía no cuente con el visto bueno de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, lo que se considera un punto clave para interrumpir la relación contractual.
Esta cuestión también afecta a la empresa Turner (TNT Sports), la otra socia. La primera salida de los clubes será negociar con esta compañía porque, según los términos del acuerdo suscrito en 2017, tiene la prioridad para quedarse con la totalidad de los derechos. La intención es alcanzar nuevos términos para la televisación con un sustancial aumento del canon que podría llevar la recaudación de los clubes a 30 millones de dólares.
A esta altura convendría deslizar un tema no menor. A ningún dirigente hasta ahora se le había ocurrido cuestionar la fusión -que ya era conocida pese a que no la consideraban oficializada por parte de Fox- y sobrevivieron durante los meses de parate futbolero justamente con el dinero que proveyeron las empresas televisivas…

Boca y River pegaron el grito en el cielo porque no estuvieron en el grupo que decidió deshacer el vínculo con la TV. «Si bien la AFA, a través de la Liga Profesional de Fútbol, tiene la atribución de tomar este tipo de decisiones, Boca y River son una parte fundamental del espectáculo deportivo y entienden que los dos clubes debieron ser consultados a lo largo del proceso que desembocó en este cambio en la titularidad del contrato de derechos televisivos, y no sólo ser informados del resultado final», se quejaron xeneizes y millonarios a través de un comunicado conjunto.
En medio del anuncio y el sorteo de la nueva competición que tapará el bache en la programación de los torneos y del rompimiento de la unión contractual con Fox y Turner, la pelota está lista para volver. Sí, es verdad, con la desprolijidad y la avaricia que ganan por goleada en la Argentina.










