Argentina campeón! Parece mentira, pero el grito estuvo atragantado durante casi tres décadas. Fueron 28 años dolorosamente largos, casi eternos. Pero hoy es una realidad. ¡Argentina campeón!
Por fin se le dio a Lionel Messi después de tanto tiempo de decepciones acumuladas, de miradas perdidas en el césped… La Pulga, por fin, tiene la Copa América en sus manos. Un momento histórico. Aunque la final haya ofrecido la imagen más pálida de un capitán que tuvo pasajes brillantes a lo largo de este certamen. Pero esta vez el capitán asumió el liderazgo definitivo de un grupo de jugadores que lo acompañó en esta consagración tan esperada. Es el símbolo albiceleste que tomó de una vez por todas la posta que desde el cielo le entregó el inmortal Diego Armando Maradona.
También disfrutó su instante de redención Ángel Di María. Picó decidido a buscar el fantástico pase de Rodrigo De Paul y esa determinación lo llevó a creer en el cierre fallido de Renan Lodi y a tener la lucidez para definir con lujosa claridad ante la salida de Ederson. ¡Golazo! Fideo, el que se lesionaba en los momentos calientes, el que no desequilibraba jamás en el mano a mano, en Brasil asomó como el hombre que rompía el molde cuando ingresaba en el segundo tiempo y en la final estuvo desde el arranque y fue decisivo.

Cuando llega, la gloria no hace diferencias de currículums. Y entonces pasa a un segundo plano el curso acelerado de entrenador que está haciendo Lionel Scaloni. Perseveró en su mirada del fútbol y triunfó. Cuestionado, subestimado por momentos, hoy puede golpearse el pecho con orgullo. La historia no la escriben solo los que ganan. Pero Scaloni ganó y la historia le concedió un lugar protagónico.
HAY EQUIPO
Sí, claro que todas las miradas se posan en Messi. Pero detrás del rosarino hubo un equipo que respaldó a su capitán. Diez lucharon con alma y vida para que La Pulga se luciera. Y también tuvieron el mérito de atreverse a jugar cuando debían hacerlo.
Las manos seguras y la personalidad indestructible del Dibu Emiliano Martínez, el arquero que se fue del país siendo un desconocido y se ganó el puesto con notables actuaciones en el fútbol inglés, fueron el punto de partida de una Selección sólida atrás, generosa en el despliegue y en la predisposición al esfuerzo aunque a veces retaceara juego con planteos un tanto especulativos.

Nahuel Molina apareció inesperadamente y cumplió. También lo hizo Gonzalo Montiel cuando entró en la final y dejó la vida en cada pelota. Por el otro costado el Huevo Marcos Acuña y Nicolás Tagliafico compartieron la custodia del flanco izquierdo. Lo hicieron con altibajos, pero cada uno a su turno entregando todo lo que tenía.
Cristian Romero entró en silencio pero hizo ruido con su estatura de jugador. Un zaguero excelente que se complementó a la perfección con un Nicolás Otamendi que amparado en su experiencia fue un pilar. Cuando faltó el Cuti surgió Germán Pezzella y disimuló esa ausencia con autoridad.
En el medio Scaloni terminó ganando su apuesta más discutida. Se la jugó por Leandro Paredes y le salió bien. El volante del París Saint-Germain aportó el juego que naturalmente brota de sus pies, pero además luchó para imponerse en un sector de la cancha reservado a hombres con otras características. Debió salir cuando hizo falta un 5 con más argumentos para la función básica que reclama el puesto y entonces Guido Rodríguez dijo presente y cumplió con creces.
De Paul le abrió el camino al gol del título a Di María. Hizo eso y mucho más. Fue la gran figura albiceleste en la finalísima. No renunció a ser el talentoso de sus inicios en Racing, sino que le adosó entrega, carácter y sacrificio a su repertorio. Otro acierto del DT.
Giovani Lo Celso es un crack. No le abrieron la puerta para salir a jugar en el Mundial de Rusia, pero tres años más tarde irrumpió en toda su dimensión de socio para la creación y fue otro de los que corrió y luchó para recuperar la pelota. Porque si algo puede destacarse de este equipo es que nadie renuncia a dejar la piel para tratar de conseguir el balón.
En el costado izquierdo del mediocampo se afianzó Nicolás González, otro de los plenos que se jugó el entrenador. Buen juego aéreo, generoso en el despliegue, peligroso como opción a la hora de atacar. Un pibe importante para el futuro de la Selección. El Papu Alejandro Gómez se mostró como una valiosa alternativa, pura desfachatez para armar circuitos de juego. Un futbolista al que había que esperar para que exhibiera todo lo bueno que tiene para ofrecer.
Y arriba Lautaro Martínez peleó cuerpo a cuerpo con todas las defensas rivales. No fue tan bien alimentado como habría necesitado para hacer gala de su poder de definición, pero él tampoco ahorró energías para ayudar en la marca. Sí, para un 9 eso no se antoja lo más valioso, pero aun teniendo que jugar demasiado de espaldas al arco encontró el resquicio para llegar al gol.
Pero más allá de los nombres de los intérpretes, Argentina triunfó por su fortaleza como equipo. Todos para uno y uno para todos.
Es inevitable que el Seleccionado gire en torno de Messi, pero no lo dejaron solo. Esa Pulga sonriente y feliz que grita su alegría con la Copa América en sus manos contó con el respaldo justo para que él no tuviera que hacer todo mientras el resto se escondía. Lo ayudaron a ser el mejor. No se encomendaron a su talento, sino que se pusieron hombro con hombro, espalda con espalda, para dar la cara por su capitán. Para que él los llevara al éxito.
Y un detalle no menor: el equipo se la jugó por su técnico. Quizás conscientes de las dudas que despertaba Scaloni en la crítica, los futbolistas se abrazaron a su proyecto. Lo adoptaron. Se comprometieron con él. Y ganaron con él.
MARACANAZO
La final contra Brasil estuvo lejos de ser un partidazo. Se disputó con más preocupación por evitar errores que con voracidad ofensiva. Dicen que hay partidos que se definen por detalles. Y la Argentina fue pulcra para no equivocarse en ese aspecto.
Bien plantada para pelear hasta el último centímetro cuadrado de terreno a los dueños de casa. Lista para volcarse al ataque cuando se abriera el espacio para hacerlo. Por eso cuando salió el pelotazo perfecto de De Paul para la corrida a la gloria de Di María el duelo cambió para siempre.
Las huestes de Tite se encontraron con un rival que no se rendía ante sus figuras, que en cambio le discutía el triunfo con fundamentos sólidos. Que las obligaba a ser mejores para ganar. Y los de Scaloni no le permitieron ser mejor al local. Le redujeron los espacios, impusieron su vigor en la marca, le demostraron que para ser campeón había que jugar con el corazón y con las piernas.
Derrotar a Brasil en una final en un templo como el Maracaná puede parecer un sueño hecho realidad. Pero es mucho más que eso. Es el reencuentro con los días felices que estaban perdidos en el pasado. Es el momento de gritar después de tanto tiempo esas dos palabras que estuvieron vedadas por 28 años: ¡Argentina campeón!

LA FINAL
Brasil 0 – Argentina 1
Brasil: Ederson; Danilo, Marquinhos, Thiago Silva, Renan Lodi; Fred, Casemiro y Lucas Paquetá; Everton, Neymar y Richarlison. DT: Tite.
Argentina: Emiliano Martínez; Gonzalo Montiel, Cristian Romero, Nicolás Otamendi, Marcos Acuña; Ángel Di María, Rodrigo De Paul, Leandro Paredes, Giovani Lo Celso; Lionel Messi, Lautaro Martínez. DT: Lionel Scaloni.
Incidencias
Primer tiempo: 21m gol de Di María (A). Segundo tiempo: Firmino por Fred (B); 8m Guido Rodríguez por Paredes (A); 17m Nicolás Tagliafico por Lo Celso (A); 17m Vinicius por Everton (B); 30m Gabriel por Lucas Paquetá (B); 30m Emerson por Lodi (B); 33m Exequiel Palacios por Di María (A); 33m Germán Pezzella por Romero (A); 33m Nicolás González por Lautaro Martínez (A).
Amonestados: Fred, Renan Lodi, Lucas Paquetá y Marquinhos (B); Paredes, Lo Celso, De Paul, Otamendi y Montiel (A).
Estadio: Maracaná (Río de Janeiro). Árbitro: Esteban Ostojich, de Uruguay.
LOS HÉROES
Arqueros: Emiliano Martínez, Franco Armani, Agustín Marchesín, Juan Musso.
Defensores: Nicolás Otamendi, Germán Pezzella, Marcos Acuña, Nicolás Tagliafico, Lucas Martínez Quarta, Gonzalo Montiel, Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez;
Mediocampistas: Leandro Paredes, Rodrigo De Paul, Alejandro Gómez, Guido Rodríguez, Giovani Lo Celso, Exequiel Palacios, Nicolás Domínguez, Ángel Di María.
Delanteros: Lionel Messi, Sergio Agüero, Joaquín Correa, Angel Correa, Lautaro Martínez, Nicolás González, Julián Álvarez.
LA CAMPAÑA
Fase de grupos
Lunes 14/6: estadio Nilton Santos, de Río de Janeiro: Argentina 1 (Lionel Messi) – Chile 1 (Eduardo Vargas).
Viernes 18/6: estadio Nacional Mané Garrincha, de Brasilia: Argentina 1 (Guido Rodríguez) – Uruguay 0.
Lunes 21/6: estadio Nacional Mané Garrincha, de Brasilia: Argentina 1 (Alejandro Gómez) – Paraguay 0.
Lunes 28/6: Arena Pantanal, de Cuiabá: Argentina 4 (Lionel Messi 2, Alejandro Gómez y Lautaro Martínez) – Bolivia 1 (Erwin Saavedra).
Cuartos de final
Sábado 3/7: estadio Olímpico Pedro Ludovico Teixeira, de Goiania: Argentina 3 (Rodrigo De Paul, Lautaro Martínez y Lionel Messi) – Ecuador 0.
Semifinales
Martes 6/7: en el estadio Nacional Mané Garrincha, de Brasilia: Argentina 1 (Lautaro Martínez) – Colombia 1 (Luis Díaz). Argentina se impuso 3 a 2 en definición con tiros desde el punto del penal.
Final
Sábado 10/7, en el estadio Maracaná, de Río de Janeiro: Argentina 1 (Ángel Di María) – Brasil 0.












