A poco más de un año de las elecciones de 2027, la disputa por la gobernación de la provincia de Buenos Aires para suceder a Axel Kicillof comienza a perfilarse como uno de los principales escenarios de la política nacional. En un territorio clave por su peso electoral, económico y social, las posibles candidaturas y los liderazgos que logren conectar con la ciudadanía empiezan a ganar protagonismo.
En ese contexto, una pregunta de Brunch Comunicación, obtuvo como respuesta una definición inesperada del dirigente sindical Victorio Pirillo que puso sobre la mesa un nombre alejado de los habituales protagonistas de la política tradicional: Marcos Di Palma.
Consultado por este medio sobre a quién le gustaría ver al frente de la provincia de Buenos Aires en 2027, el secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López sorprendió al mencionar al popular expiloto de Turismo Carretera.
“Un ídolo nacional peronista y solidario como Marcos Di Palma”, respondió Pirillo, quien destacó así una combinación de atributos que considera relevantes para ejercer el liderazgo político: el carisma, la identidad popular y la sensibilidad social. En su mirada, Di Palma representa a alguien que es un par de la gente y actúa como tal.
Una figura popular que trasciende el automovilismo
La elección de Pirillo no pasó por alto la trayectoria deportiva de Di Palma, integrante de una familia histórica del automovilismo argentino y una figura que supo construir una relación especial con el público.
Su estilo frontal, su personalidad descontracturada y su cercanía con la gente lo convirtieron en uno de los personajes más populares del Turismo Carretera. Se trata de una categoría que, por su arraigo territorial y su tradición, trasciende largamente el ámbito de las competencias y forma parte de la identidad cultural de amplios sectores de la sociedad argentina.
Esa cercanía con el pueblo también quedó expuesta en situaciones que exceden lo deportivo, como su actuación solidaria durante la trágica inundación de Bahía Blanca, un episodio que volvió a poner de manifiesto su compromiso con quienes atravesaban momentos difíciles.
Del automovilismo a la política
Marcos Di Palma no es un desconocido en la actividad pública. Nacido en Arrecifes y heredero de una familia emblemática del automovilismo nacional, desarrolló una extensa trayectoria deportiva antes de incursionar en la política.
Entre 2017 y 2021 se desempeñó como diputado de la provincia de Buenos Aires, experiencia que lo vinculó de manera directa con la actividad legislativa y la realidad política bonaerense.
Su identificación con el peronismo también forma parte de su recorrido público. En distintas oportunidades manifestó su pertenencia política y defendió la participación militante como una forma de intervenir en los problemas de la sociedad.
Un nombre inesperado
La definición de Pirillo introduce una perspectiva diferente en el debate sobre quiénes podrían conducir la provincia de Buenos Aires a partir de 2027 ya sin Axel Kicillof. Sin mencionar a dirigentes tradicionales ni recurrir a los nombres habituales del escenario político, el sindicalista puso el foco en una figura cuya popularidad se construyó principalmente fuera de la política. Y agregó: «Incluso si se presenta por afuera de las estructuras contaminadas, Di Palma gana de punta a punta».
Para Pirillo, la combinación de reconocimiento popular, identidad política y sensibilidad humana constituye un conjunto de atributos que merece ser considerado al momento de pensar quién puede conducir una provincia tan compleja y diversa como Buenos Aires.
En un escenario en el que la disputa por la Gobernación promete ocupar un lugar central en la agenda política, su elección instala una pregunta sobre el perfil de liderazgo que demanda la sociedad bonaerense y sobre el lugar que pueden ocupar las figuras populares en la construcción de alternativas políticas de cara a 2027.













