Por estas horas se discute si es conveniente o no mantener las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en el calendario electoral de 2021. Las distintas fuerzas políticas estudian si estratégicamente les resulta productivo o no pasar por las urnas antes de los comicios generales para posicionar a sus candidatos. Las provincias proponen suspenderlas para ahorrar fondos que podrían destinar al combate contra el coronavirus. Ajenos a este debate que poco o nada tiene que ver con el día a día de los argentinos, los votantes ya parecen haber decidido qué desean que suceda a la hora de contar votos el 24 de octubre, la fecha estipulada para el sufragio.
Según la consultora de Giaccobe & Asociados, la mitad de los argentinos quiere que el Frente de Todos (FdT), el partido del Gobierno nacional, pierda los comicios. En una encuesta elaboradora sobre la base de 2.500 entrevistas telefónicas, el 50,4% de los participantes expresó su voluntad de que se produzca una derrota del oficialismo. El 27,9% espera una victoria del kirchnerismo, el 20,6 admitió que le da lo mismo y el 1,1 todavía no definió una postura.

El clima electoral, medido siempre en términos genéricos oficialismo/oposición, parece desinflarse unos puntos, pues ambos pierden terreno. La cantidad de argentinos que quiere que el FdT gane las elecciones en 2021 cayó 4%, mientras que los que quieren que pierda mermó también unos tres puntos. Al mismo tiempo, 7% los desinteresados a los cuales les resulta indiferente.
Si bien resulta un dato contundente que una porción tan significativa del electorado se pronuncie tan tajantemente sobre la suerte del Gobierno en las urnas, lo cierto es que ese porcentaje está cayendo. Para expresarlo con mayor claridad: por más que parezca impactante que la mitad de los entrevistados tenga una opinión negativa, en términos reales la disposición a votar por el FdT está creciendo.

En septiembre, el 53,7% de los consultados aguardaba un traspié K. Esa cifra representó el tope de desaprobación de la gestión del oficialismo y tras una fluctuación del 51,3 al 53,4 en octubre, en noviembre había comenzado con un 52,9 en contra de un triunfo del FdT y se terminó cerrando en el 50,4 del último registro.
CUESTION DE IMAGEN
Una forma de explicar que la mitad de los participantes en la encuesta espere una derrota kirchnerista está dada por el rechazo que despiertan sus principales referentes. Alberto Fernández cayó casi dos puntos de imagen positiva, que se sumaron a su negativa. Así, 52,9% de los entrevistados no ve con buenos ojos al Presidente.
Cristina Fernández de Kirchner, la principal figura del espacio, es la figura con peor imagen de la política nacional con el 60,4%. Este valor es un punto mayor que el del sondeo anterior, lo que confirma que aunque la vicepresidenta conserve la adhesión de la militancia, fuera del microambiente partidario no causa un impacto positivo.
Otra figura muy relacionada con CFK es Axel Kicillof. El gobernador bonaerense aparece segundo en el ranking de políticos con peor imagen. El 55,4% le baja el pulgar.

En cuanto a la oposición, Mauricio Macri continúa recibiendo una mirada crítica por parte de los encuestados. Con el 51,4% de imagen negativa, está cuarto en ese ítem. Como quedó expresado, lo anteceden Cristina Fernández, el Presidente y el gobernador de la Provincia.
Considerando las principales figuras de la política nacional, Horacio Rodríguez Larreta es el dirigente con menor imagen negativa: 25,9%. Y, por lógica consecuencia, también es el de mayor aprobación, con el 35,8.
Más allá de que sus números de desaprobación sean altos, el Presidente cosecha un nivel de aceptación del 30,7%, lo que lo ubica en un meritorio segundo puesto pues, al igual que Rodríguez Larreta, tiene mayor responsabilidad en la gestión y un elevado grado de exposición.
Si de imagen positiva se trata, Macri es al que peor le va en ese aspecto. Sólo el 17,9% de los encuestados lo respalda.
Pero más allá de la mejor o peor impresión de la clase política, el electorado también tiene en cuenta los actos de gobierno. También ese punto puede explicar por qué la mitad de los argentinos todavía espera un traspié del kirchnerismo en las urnas.
Cuando Giaccobe & Asociados intentó recabar la opinión de los encuestados respecto del manejo de la crisis provocada por el coronavirus, aparece otro elemento que puede expresar la voluntad de voto para el 2021.
El 40,1% desaprueba la gestión del Presidente en la pandemia y el 41 la de Kicillof. En cambio, Rodríguez Larreta sólo recibió el 8,2% de críticas negativas sobre su labor en este período en el que país, además de muertos y contagiados, sufrió una abrupta caída en todos los índices económicos.

Falta casi un año para que los argentinos vayan a las urnas. El 8 de agosto es la fecha fijada para las PASO que hoy están en duda y el 24 de octubre para las generales. Queda mucho tiempo y el humor de los votantes pueden cambiar. Lo que está claro es que hoy por hoy la mitad del país está en contra del Gobierno. Su manejo de la etapa pospandemia será decisivo para revertir esa situación.










