En un escenario donde gran parte de las propuestas gastronómicas low cost priorizan la reducción de costos por sobre la calidad, Brozziano eligió construir su crecimiento sobre una lógica distinta. La cadena especializada en empanadas artesanales, nacida en 2017 bajo el paraguas de Pizza Gigante, se posiciona hoy como una de las franquicias gastronómicas de mayor expansión en Argentina gracias a un esquema operativo simplificado, una fuerte estructura industrial y una política comercial diseñada para favorecer la rentabilidad del franquiciado.

La marca cuenta actualmente con 56 franquicias operativas y prevé sumar otras diez aperturas antes de fin de año. Con una inversión inicial desde USD 35.000 y un recupero estimado cercano a los doce meses, cada local factura más de $50 millones mensuales y funciona con equipos reducidos de cuatro empleados o más.

Uno de los principales atributos que Brozziano busca destacar es la calidad de sus productos, un aspecto poco habitual dentro de un segmento históricamente asociado a la estandarización y al ajuste de costos. La compañía elabora sus empanadas de carne con roast beef y las de pollo con suprema, evitando el uso de soja texturada, aglutinantes u otros reemplazos frecuentes en el mercado.

A eso se suma una mayor proporción de relleno en comparación con otras cadenas del rubro, una característica que, según la empresa, impacta directamente en la experiencia del consumidor y en la fidelización del público.

La producción se sostiene sobre una estructura industrial con capacidad para elaborar más de cuatro millones de empanadas y dos millones de medialunas mensuales. Esa escala permite optimizar costos y trasladar mejores condiciones económicas a los operadores de la red.

Aunque el foco principal continúa puesto en las empanadas artesanales, los puntos de venta incorporaron en los últimos años nuevos productos como medialunas, pizzas envasadas y otros panificados. Sin embargo, desde la compañía aseguran que la premisa original sigue intacta: trabajar con productos frescos y evitar los congelados para preservar el estándar final.

Otro de los pilares del crecimiento de Brozziano es su esquema comercial. La cadena entrega en comodato el horno, la cámara y la heladera necesarios para operar cada local, reduciendo significativamente la inversión inicial que debe afrontar el franquiciado.

Además, la empresa no cobra regalías, canon de publicidad ni costos de flete, una política poco frecuente dentro del sector. A diferencia de otras marcas gastronómicas, tampoco posee sucursales propias: todos sus puntos de venta funcionan bajo el modelo de franquicia.

Según explican desde la compañía, esa decisión permite alinear los intereses de toda la red y fortalecer el vínculo con cada operador. La estrategia parece reflejarse en otro indicador relevante para el sector: muchos franquiciados ya administran más de siete sucursales de la marca.

“Brozziano logró diferenciarse dentro del segmento low cost porque combina calidad real, operación simple y condiciones comerciales muy favorables para el franquiciado. No es habitual encontrar una marca que entregue equipamiento en comodato, no cobre regalías y además sostenga un producto percibido como superior por el consumidor”, señaló Pablo Cappa, Director Comercial de Lepus, consultora responsable del desarrollo del sistema de franquicias de la cadena.

Con un crecimiento sostenido desde sus primeros años y una expansión que prioriza el análisis del perfil de cada operador antes de habilitar nuevas aperturas, Brozziano busca consolidarse como uno de los casos más dinámicos del negocio de franquicias gastronómicas en Argentina.

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