El Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López (STMVL) recordó a Vito Dumas -viajero incansable por los mares del mundo- que falleció en Vicente López en 1965. En la región no hay municipio que no tenga una calle, un pasaje o un club barrial, con su nombre. La ruta del Paseo de la Costa de Vicente López, entre Laprida e Hipólito Yrigoyen, lo recuerda también. En 1942, con su embarcación Lehg II -construido en un astillero tigrense-, dio la vuelta al mundo.
El Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López recordó al deportista y navegante, Vito Dumas (1900-1965), que en 1942 dio la vuelta al mundo con velero Lehg II. Lo hizo sin utilizar la tecnología del momento para navegar. Sin radio, ni motor en su barco, viajó a vela y solo con los conocimientos que había adquirido tras 10 años de travesías.
Victorio Pirillo, titular del STMVL, explicó que “el recuerdo del navegante solitario que se puso una meta, calculó y planificó, y que luego puso el cuerpo y un medio que solo utilizaba viento como combustible para concretarla, nos tiene que hacer reflexionar hoy, cuando la tecnología nos hace todo, nos sentimos vacíos y no encontramos el rumbo”.
El propio Dumas, en los tiempos en que emprendió la vuelta al mundo -1942, con la Segunda Guerra como escenografía- señalaba, según los medios periodísticos de entonces, que en el mundo utilitario y egoísta, donde vivía, quería interpelar a la juventud de entonces -nuestros abuelos y sus padres-, con una empresa sin lucro, “romántica”.
Dumas navegante
Dumas hizo su travesía con un velero llamado Legh II, construido en el astillero tigrense Parodi. El primer Legh, en 1931, se le hizo pedazos en su primer viaje desde Francia a la Argentina. Cansado, a la altura de Río Grande Do Sul, en Brasil, encalló. Le tomó casi un mes reflotarlo. Y, finalmente, en 1932 llegó a destino con el velero muy deteriorado.
Faltaba la gran hazaña una década después. Escritores navegantes como Rubén Sánchez Morata relatan el periplo e información fidedigna sobre Dumas. Por ejemplo, cómo es que debió vender su Legh II, y luego recuperarlo, para la travesía. Durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, Dumas dirigió la Escuela Náutica Deportiva, para alumnos de pocos recursos.
Ese proyecto lo enemistó con algunas élites deportivas, que no solo se sentían menoscabadas por sus proezas deportivas, sino por su elección. Sus experiencias las relató en cinco libros: Solo, rumbo a la Cruz del Sur; Los cuarenta bramadores (la ruta de 1942); El crucero de lo imprevisto (Bs. As-N. York, EEUU); El viaje del sirio, y Mis viajes.
Algunos, de ellos, incluso, se pueden consultar en la biblioteca del sindicato de municipales, según informaron desde la entidad. En el marco del homenaje, desde el STMVL dieron a conocer materiales sobre la vida de Dumas. Y datos para conocer al deportista, como la existencia del documental El navegante solitario, dirigido por Rodolfo Petriz (2020).
Solitario pero presente

En toda su historia la zona norte está presente. Dumas falleció en Vicente López el 28 de febrero de 1965. La Fundación Konex lo premió, en 1980, con el Diploma al Mérito, en navegación a vela. En el sitio de la entidad hay una reseña resumida de sus logros en las aguas, que no son pocos. Aunque también practicó otras disciplinas.
Pirillo hizo notar que, a más de 80 años de aquel periplo, Dumas no es tan conocido por los jóvenes deportistas, incluso por los que, específicamente, se dedican la navegación. De allí, el interés del STMVL en recordar al deportista. Aunque reconoció que su nombre sí figura en calles, pasajes y clubes, en todos los municipios de la zona norte del Gran Buenos Aires.
En efecto, en el distrito de Vicente López, por caso, el tramo original del Paso Costero, entre las calles Laprida e Hipólito Yrigoyen, lleva su nombre. Pero, además, hay un monolito que lo recuerda, a la altura de Urquiza. Y la calle para acceder a la zona costera, a la altura del Arroyo Raggio, casi en el límite con la CABA, también se llama Vito Dumas.
Gustavo Camps (De Norte a Norte)













