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¿Por qué es tan cara la yerba?

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Hace algunos días circuló a manera de paradoja una fotografía en la cual se comparaban los precios de un paquete de yerba de 1 kilo de primera calidad, y una botella de champagne. La sorpresa era que salía más barato desayunar con el espumante que tomarse unos amargos.

El asunto podría haber quedado en algo simplemente anecdótico, pero lo cierto es que a la hora de buscar las razones de este despropósito, hay un motivo de peso por el cual un producto destinado al consumo popular es más caro que otro al que podríamos calificar de suntuoso.

¿Cuál es el real motivo de esta disparidad? Respuesta: la carga impositiva. Es decir, lisa y llanamente, los impuestos que soporta uno y la desgravación que favorece a otros.

Un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) muestra que el 39,3% final del precio de la yerba puesta en góndola son impuestos. “La excesiva carga tributaria queda al descubierto, respondiendo el 78,08% a impuestos nacionales y el 21,92% a provinciales”, destaca la entidad.

Además, al analizar los impuestos específicos de la cadena de valor, el 53,58% corresponde al IVA, el 24,50% al Impuesto a las Ganancias y el 21,92% a Ingresos Brutos. “Para optimizar el análisis, se consideraron únicamente los gravámenes a la producción y la comercialización de yerba mate, desestimándose aquellos que gravan las instalaciones, las operaciones comerciales, el patrimonio de los propietarios o cualquier otra cuestión secundaria”, aclara el documento.

Al respecto, el titular del sector de Economías Regionales de CAME, Eduardo Rodríguez, aseguró: “Queda claro que los productores de alimentos no somos formadores de precios. La atención no debiera centrarse en nosotros, sino en repensar el esquema impositivo, lo que beneficiará tanto al consumidor como al empresario agroalimentario”.

En enero 2021 el precio promedio del paquete de un kilo de yerba mate en Capital Federal fue de $340,7. Del valor final, el productor explica el 22,4% ($76,6); el sapecado, secadero y canchado el 7,6% ($25,9); la molienda y envasado el 11,1% ($37,7), el mayorista el 10,7% ($36,6), el minorista el 8,9% ($30,1), y los impuestos el 39,3% ($133,9).

Del precio que abonó el consumidor en góndola ($340,7), además del importe correspondiente a impuestos ($133,9), el 17,8% ($60,7) corresponde a ganancias netas y el 42.8% ($145,8) a costos.

Por último, con respecto a los viveros, primer eslabón de la cadena de valor, cabe destacar que los yerbales son plantas perennes cuya vida útil aproximada oscila entre los 15 y 20 años, dependiendo, entre otros factores, del tipo de manejo del cultivo.