Expertos en nutrición y referentes de la industria de alimentos y bebidas expusieron durante el simposio “Etiquetado frontal en el Mercosur: brechas regulatorias y oportunidades de armonización basada en evidencia”, en el marco de las Jornadas Argentinas de Nutrición organizadas por la Sociedad Argentina de Nutrición que se llevaron a cabo en el Aula Magna de la Universidad Católica Argentina (UCA), en la ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La actividad se desarrolló en un momento de especial relevancia para el debate sobre el etiquetado frontal en la Argentina, mientras el Congreso de la Nación analiza iniciativas vinculadas con la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida como Ley de Etiquetado Frontal, sancionada en 2021.
A cinco años de su aprobación, los especialistas analizaron la implementación y el impacto de la normativa, su relación con la información que reciben los consumidores, las oportunidades para su actualización y el escenario regulatorio regional, con especial foco en las posibilidades de armonización dentro del Mercosur basada en evidencia científica.
La apertura de las disertaciones fue realizada por Susana Socolovsky, doctora y presidenta electa de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Ciencia y Tecnología de Alimentos. “¿Sirve para algo el etiquetado frontal en la Argentina? No, no sirve”, sentenció Socolovsky y agregó que, durante su discusión en el Congreso “fue muy difícil explicar nuestra posición” porque “no es el ámbito donde la gente que participa puede discernir si algo como esto está bien o mal”.

La especialista, por otro lado, mencionó la paradoja de que “los argentinos tenemos una enorme cantidad de productos que no tienen rotulados y que constituyen más del 70 por ciento de las calorías que consumimos en un día, los alimentos no envasados”. También, Socolovsky afirmó que la abundancia de sellos en un producto genera la decisión de que “cuando ya no se puede distinguir qué es mejor para comer, entonces dejo de mirar”.
CÓMO ES EN BRASIL
A su turno, Alexandre Novachi, bioquímico, abogado y director de Asuntos Regulatorios y Científicos de la Asociación Brasileña de la Industria de Alimentos (ABIA) contó cómo se trabajó el tema en su país. “El objetivo siempre fue informar al consumidor para que él pueda elegir mejor los productos para sus necesidades”, indicó.
Novachi indicó que “se adoptó un modelo semi interpretativo” porque “para ANVISA el octógono es un modelo de alerta y ANVISA no quiere darle miedo a los consumidores, sino informar. Transmitir una preocupación no era el objetivo. El objetivo era informar”, remarcó.
Por último, Silvana Ottonello, licenciada en Ciencia y Tecnología de Alimentos y jefa del Departamento de Normativa Alimentaria de COPAL (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios) desplegó una serie de estadísticas reveladoras de la realidad de los sellos negros y su aceptación por el consumidor argentino.
En primer lugar, indicó que, tras cuatro años de implementación de la Ley de Etiquetado “el 95% de los productos alcanzados por la ley lleva al menos un sello de advertencia y el 82% lleva dos o más”.
RECHAZO AL OCTÓGONO
“En junio de este año se hizo una encuesta nacional que determinó que no se generó un cambio de hábito en el consumo: el 62% de los encuestados dijo que no presta atención a los octógonos. Un 37% dijo que le genera confianza el octógono, pero el 52% manifestó indiferencia o rechazo”.
Ottonello sentenció que “a cuatro años de la implementación del etiquetado frontal tuvo baja efectividad sobre los hábitos de consumo”.
“Derogar la ley no significa suprimir la regulación alimentaria. Creemos que la ley no es el instrumento jurídico para apoyar los requerimientos de la regulación de alimentos. El código alimentario ya regula la composición, los aditivos y el rotulado general. Derogar la ley no significa suprimir la información alimentaria”, enumeró.
Del evento participó el subsecretario de Defensa del Consumidor de la Nación, Fernando Blanco Muiño, quien se mostró “muy interesado en analizar la armonización del etiquetado de alimentos con las políticas acordadas en el marco del Mercosur. El objetivo es lograr una información accesible que permita integrarnos mejor al bloque regional”, destacó el funcionario.
El cierre y la moderación del evento estuvo a cargo de la licenciada en Nutrición, Diana Kabbache, quien sugirió “pensar en la ciencia y la tecnología para beneficio de la población y no para generar más confusión”.










